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A un Ocobo



Podrán confundirte con más,

pasar a tu lado sin mirar,

sin advertir, sin sospechar

tu belleza natural.


Con el verde andas sin prisa,

aguardando, dando brisa,

refugio eres en las calles,

bienvenida cuando hay viaje.


Te conservas a escondidas,

por las cuadras de la quinta,

en Belén te reconocen,

eres digno de renombre.


Testificas como el viento,

inundado de recuerdos,

en Ibagué hemos vivido,

te hemos visto desde niños.


Engalanas cada esquina,

corazones de alegría,

un tapete de color,

vas formando con tu flor.


En septiembre das tu amor,

con colores de ilusión,

desde el rosa del encanto,

al violeta enamorado.


Fuerte y alto has sido siempre,

cada año reverdeces,

mientras tanto vas dormido,

hasta que has florecido.


Cuando empiezan a caer,

son tus flores el ayer,

sobre calles dibujadas,

atrayendo las miradas.

Todo en ti parece arte,

no se evita el apreciarte,

flor de Ocobo sin igual,

de esta tierra musical.

Esculpido entre montañas,

es tu hoja un renacer,

aguardando en cada rama,

como un nuevo amanecer.


De Ibagué siempre serás,

día y noche te querrán,

aunque partan hoy tus hijos,

también te recordarán.


Entre bambucos y pasillos,

nadie te podrá olvidar,

lindo árbol que has nacido,

en la capital musical.


Majestuoso sin querer,

muy pomposo sueles ser,

la más bella obra de arte,

que Ibagué vio florecer.


Lunita Wilches



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