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Recorrer el Conservatorio del Tolima (I)




Entramos con mi amigo Tomás al Conservatorio de Música del Tolima y nos encontramos con dos maravillas para la ciudad: el proceso de formación en Lutería, único en el país, así como un proyecto de Tecnología en Audio y Producción Musical, que son sencillamente apasionantes. Dos proyectos que, junto a la Licenciatura en Música y a Maestro en Música, hacen de este lugar el escenario perfecto para la creación sonora, musical y de identidades a nivel local.



Imagen de archivo de IMA Comunicaciones ©®


Y es que cuando se habla del Conservatorio, aun las personas piensan solo en el colegio de bachillerato musical “Amina Melendro”, que funcionó en la calle novena con carrera primera en Ibagué hasta hace algún tiempo y que ahora está en San Jorge vía Calambeo, por eso, hoy tanto en el edificio antiguo, el del salón “Alberto Castilla”, que es patrimonio, como en el de la Facultad de Educación y Artes, son los escenarios únicos en los que la música, el arte de creación musical y los sonidos se estudian profesionalmente en la ciudad.


Así, entre sonidos de violines e instrumentos de viento, hicimos nuestra primera parada: el edificio de la facultad de Educación y Artes, que nos recibía con estudiantes en los pasillos interpretando canciones clásicas y de varios géneros. Allí, encontramos un ambiente diverso, lleno de situaciones atípicas, por obvias razones, porque al ser una universidad con enfoque musical, su panorama se convierte en algo muy interesante por la riqueza de sus propios paisajes sonoros.


Imagen suministrada por Diomedes Acosta Mora

Como reza el dicho “cuando uno busca, encuentra lo que no se le ha perdido”, así nos pasó en esta primera estación dentro de las instalaciones de la facultad del Conservatorio, estudios digitales de edición, grabación, producción y posproducción de audio y música de última generación junto a muchos instrumentos para hacer prácticas, hacen parte de los equipos con los que se enseña la Tecnología en Audio y Producción Musical; ese día en la zona de grabación dos estudiantes, Jonathan y Juan, encerrados en un recinto insonorizado, producían sonidos y los capturaban para luego darles un sentido, mientras otros en una sala con computadores de alta gama para la edición, recibían una clase de realización de música para videojuegos, una escena muy novedosa y creativa.


En la medida que hacíamos el recorrido por los pasillos, los laboratorios de grabación y demás lugares en los que la música es protagonista, Juan Carlos Otavo, coordinador de la tecnología Tecnología en Audio y Producción Musical y sus profesores, nos cuentan que el proyecto de esa carrera de 6 semestres fue una iniciativa acogida y desarrollada por el Conservatorio, que hoy tiene 148 estudiantes entre los que hay Dj´s con muchos seguidores, jóvenes que ya son gestores culturales o musicales de la ciudad y “estudiantes como Jonathan, de segundo semestre con condición de discapacidad, así como otros que son invidentes, que vienen de fuera de Ibagué, y son favorecidos con el programa de alimentación a través de un subsidio; muchos no pagan matricula por la política de gratuidad que tienen la institución y porque la mayoría de los y las jóvenes son de estratos 1 y 2”, nos dijo Otavo.


Juan Carlos también nos comenta que los docentes son de primera línea en la producción de audio y música, algunos han sido nominados al Grammy y otros han estudiado en academias de música extranjeras, lo que hace que técnicamente haya una solidez en la enseñanza y en la producción musical.


Imagen suministrada por Diomedes Acosta Mora


“Desde los estudios de grabación de la facultad nos podemos conectar al salón Alberto Castilla en el otro edificio y grabar lo que allí pase, esto ha permitido que la modernización digital llegue al Conservatorio, que todo se pueda grabar, que se pueda transmitir todos los conciertos y que la inclusión se dé no solo con el tipo de estudiantes, sino también con la promoción y producción de distintos géneros musicales profesionalmente, no únicamente lo clásico, y que, aparte los estudiantes aprendan sobre lo legal del mundo de la música y a hacer gestión cultural para sus emprendimientos”, afirmó Juan Carlos Otavo.


Es importante la mirada que empieza a tener la ciudad y el departamento sobre el Conservatorio de Música del Tolima, con el desarrollo de proyectos como esta tecnología, porque evidencia que las nuevas tendencias de la música, incluyendo ritmos y géneros musicales tienen cabida en una institución que era relacionada con la producción musical clásica, lo que abre perspectivas tanto académicas como laborales para los estudiantes y pone al Conservatorio en círculos de producción cultural distintos, sin perder la magia de ser un recinto de educación musical profunda, seria y rigurosa.


Andrés Reina, estudiante de la Tecnología en Audio y Producción Musical, también nos dice que “ha sido un proceso gratificante estudiar allí, en la medida que he aprendido muchas cosas de las dinámicas que se dan en la ciudad con respecto a los músicos y cómo se forman; para mí es un proceso interesante porque es una de las pocas posibilidades de estudiar audio y producción musical en la ciudad; se rompió el hermetismo del Conservatorio que era un poco elitista en lo que es la formación musical.


También hay que decir que como todo hay falencias desde el programa y de lo que es un proyecto académico, ya que puede ser de mayor impacto, mejor administrado y con mejores condiciones, a veces hay silencios allí. Hay que resaltar que la labor del músico debe ser respetada por el tiempo invertido y por eso es compleja. Finalmente, hemos hecho desde adentro procesos creativos y sería bueno dar discusión más amplia sobre todo el proceso de la tecnología”, plantea.


Imagen suministrada por Diomedes Acosta Mora

Como ya casi egresan los primeros Tecnólogos en Audio y Producción Musical, muchos hacen sus tesis de investigación con propuestas novedosas en el mundo de la música, dentro de las que están algunas plataformas para desarrollo y promoción de artistas musicales, así como un banco de sonidos del Conservatorio que no se había registrado antes.


De esa forma, el aporte en este campo por parte de este proceso es grandísimo, sin contar con que, en el último piso del edificio de esta facultad de Educación y Artes del Conservatorio, están casi terminadas las instalaciones de la nueva emisora radial que tendrá esa institución y que empezará a sonar para la toda la ciudad dentro de muy poco tiempo. Así terminaba nuestra primera parada en el Conservatorio.


Nuestro próximo destino sería la Casona antigua, el edificio declarado Bien de Interés Cultural de la ciudad, en donde está el salón “Alberto Castilla”, un patrimonio para la ciudad y en el cual encontraríamos la primera y única escuela de Lutería del país, solo en Ibagué. Hacía allá iríamos y en la próxima entrega les contaré ese alucinante recorrido.


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