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Arte Terapia en Ibagué Una conversación con María Paula Bahamón


Imagen: suministrada por María Paula Bahamón


“Mi camino hacia la arte terapia ha sido muy intenso: mi vocación más personal, más innata, han sido las artes, llegar a sus prácticas como método para alcanzar estados más genuinos y saludables ha sido el mejor descubrimiento y el gran reto de mi vida”.


María Paula Bahamón es Ibaguereña, psicóloga egresada de la Universidad de Ibagué, viajó hasta Argentina para especializarse en Arte terapia en la Universidad Nacional de las Artes de Buenos Aires y luego regresó a Ibagué para desarrollar proyectos como artista, psicóloga, arte terapeuta y gestora cultural.


Creció en un ambiente familiar aparentemente liberal y artístico con músicos, pintores, escritores y actores, el cual en realidad era bastante rígido y conservador, en donde paradójicamente las artes no eran una opción de vida o el proyecto profesional apropiado para los niños-jóvenes que crecían allí, a pesar de las múltiples y diversas características o manifestaciones que evidenciaban en sus desarrollos y prácticas creativas.


De adolescente fue encontrando una vocación social, casi como una manera de canalizar o encontrar sentido desde su personalidad existencial, participando en voluntariados y ejercitando una capacidad de liderazgo para la transformación. Pero es hacia los 20 años que comienza a dar un espacio más comprometido a su capacidad artística, con muchas preguntas e interés por encontrar sentido a las experiencias humanas, al rol del artista, a los sufrimientos, las injusticias, entre otras inquietudes que aún todavía se cuestiona.


Luego de terminar el colegio en Ibagué, María Paula comienza sus estudios de psicología en Bogotá. La posibilidad de poder ayudar a los demás fue una de las principales razones por las que eligió esa carrera como profesión, sin embargo, considera que realmente ha resultado ser una labor para ayudarse, sanarse y crearse a sí misma, y a su vez impactar también en la calidad de vida de otras personas a su alrededor.


En Bogotá, simultáneamente explora posibilidades profesionales y creativas desde la música como cantante; recuerda dichas experiencias como actividades de mucha exposición a temprana edad, lo cual la lleva a iniciar procesos de introspección y autoconocimiento en medio de muchas dudas, torpezas, deconstrucción e incertidumbre. Justo en estas dinámicas de exploración artística conoce músicos, gestores, creadorxs, artistas urbanos, grafiter@s y muralistas, que además se destacaban como líderes de la escena callejera y la autogestión en la capital.


Así su mirada sobre la música y el ser artista, comienza a transformarse en una búsqueda para entender las artes como herramientas para vivir de manera saludable y creativa, más no solamente para destacarse o venderse como un producto, para ser famoso o reconocido, o vivir de lo que más se disfruta.


Entre la música, las exploraciones artísticas y la psicología, en el año 2007 decide regresar a Ibagué carente de recursos personales suficientes, y decepcionada de sus ideales artísticos en ese momento, de los modos como debía mostrarse y sostenerse aparentemente para ser cantante, toma la decisión de continuar sus estudios como psicóloga y concentrarse en un proceso de autoconocimiento más consiente, hacia la adquisición de herramientas emocionales y técnicas más concretas para exponerse y construirse profesionalmente. Aquí desarrolla su habilidad para escribir y expresarse verbalmente, y continua una siguiente fase de exploración desde la formulación de proyectos, la autogestión, desde procesos comunitarios, creativos y terapéuticos posibles desde el arte.


Su pasión por la psicología comunitaria la lleva a encontrar de manera contundente espacios artísticos más relacionados con la conciencia social, el poder creador cotidiano, la posibilidad de la transformación social, personal y el empoderamiento. Aquí también conoce líderes, artistas del hip hop y el arte urbano Ibaguereño que ocupan otros escenarios y sostienen otras dinámicas creativas diversas, hacia la resistencia y la construcción de proyectos de vida saludables. Estas experiencias la motivan más para pasar de la tarima a la primera línea artística en contacto con la gente participante y constructora de procesos comunitarios, urbanos, artísticos y empíricamente, terapéuticos.


Es así como se da cuenta que hay oportunidades para la psicología en la gestión cultural desde la formulación y ejecución de proyectos artísticos y culturales; empieza a elaborar más su discurso de salud mental y transformación social a través del arte participando en la puesta en marcha de festivales, encuentros, talleres, obras y eventos, junto a instituciones públicas, privadas y colectivos juveniles reconocidos de la ciudad musical.


Al culminar estudios de psicología decide viajar a Buenos Aires, Argentina en la búsqueda de algo que conecte sus dos caras, aparentemente, opuestas de lo que le interesa – el arte y la psicología-. Se da cuenta que existe arte terapia como posgrado en el país del sur, estudio que le ayudaría a estar en sintonía con ella misma como su principal objetivo: “a estar un poco más en paz, a aceptar el momento presente y los giros de la vida como oportunidades de creación y aprendizaje constante” como dice; y desde ese lugar, empezar a crear artísticamente de manera más consiente, real, genuina, con más sentido y coherencia, como ha sido su trabajo durante este último tiempo.


María Paula lleva cerca de 15 años trabajando como artista, psicóloga, gestora cultural y 6 años aproximadamente como arte terapeuta, en Ibagué y Bogotá.


Imagen: suministrada por María Paula Bahamón


¿Cómo fue su acercamiento a las artes y sus demás exploraciones iniciales?


Mi primer acercamiento a las artes fue desde la música como interprete, aproximadamente desde los 7/8 hasta los 22 años tuve la posibilidad de desarrollarme como cantante; aunque ya no lo hago con frecuencia, cuando lo hice fui encontrando espacios que me invitaban a sentir y disfrutar en el canto. Inicialmente era una práctica espontánea, como de “hobbie”, eran momentos de entretenimiento, de concurso, donde encontraba mucha satisfacción personal, y buscaba vivirlos una y otra vez, las veces que más pudiera hacerlo. Vengo de unas familias muy musicales donde el canto y la música acompañaban los eventos familiares y la cotidianidad.


Al mismo tiempo, la estética personal, el estilo, la moda, la manera de vestirme, de llevar mi pelo, el uso de colores y accesorios en mis atuendos han sido unas herramientas de expresión muy significativas para mí desde muy joven, y lograba mezclar entonces estas expresiones como bases para ir construyendo mi personalidad.


Luego cuando quise formalizar mi canto como una manera de ganarme la vida, estuve inmersa en un ambiente nocturno y de entretenimiento, sin tener realmente bases profesionales ni emocionales suficientes para surgir y sostenerme como músico saludablemente. Las prácticas artísticas muchas veces van ligadas a la “bohemia” o pueden verse como algo innato nada más y a mí me faltaba mucha formación. Estaba acostumbrada a sobresalir en el estudio y la academia de maneras más rígidas o tradicionales; con el estudio de la música eran otras dinámicas, mi aproximación empírica y mi talento, se fueron quedando cortos al momento de formalizar y crear una carrera como cantante. Al enfrentarme a dicho estudio y formalización de la música, ya estaba con lesiones emocionales importantes originadas por situaciones familiares y económicas, por la carencia de madurez, de herramientas psíquicas y emocionales suficientes, por experiencias vinculares intensas tal vez desde la vorágine de la inexperiencia y la juventud, que me impidieron comprometerme como la exigencia profesional lo requería.


Decidí entonces desde la frustración regresar a Ibagué, con muchas incertidumbres y dudas, quise retomar los estudios en psicología, como estrategia para estimular mi proceso de reestructuración, autoconocimiento y fortalecimiento personal, con la intención además de retomar las artes eventualmente, con herramientas más sólidas. En ese proceso comencé a reconfigurar esa idea de ser artista, a cuestionarme la imagen del artista perturbado, enfermo, caótico, kamikazee, que solo a través de su oscuridad logra crear, muchas veces a pesar de su propio bienestar y el de quienes le rodean.


Y en esa búsqueda, tuve la oportunidad de conocer al movimiento hiphop y varios de sus líderes locales, quienes me invitaron a crear equipo en diversas ocasiones, para complementar desde la psicología y la mirada de la salud mental, sus proyectos y creaciones.


El hiphop como movimiento, como cultura de paz, como herramienta de transformación social me cautivó con sus 4 elementos y demás dinámicas sociales y creativas: desde la construcción de liricas para el rap con la escritura y literatura, el break dance con sus movimientos y manejo del cuerpo, los dj´s con los beats y mezclas de música, el grafitti como manifestación popular y el arte urbano como su derivado; también la exploración audiovisual, la autogestión, el trabajo comunitario y sus escenarios cotidianos, etc; todos estos universos me han inspirado a crear y apoyar espacios para que ocurran, para visibilizar éstas manifestaciones, éstas posibilidades de proyecto de vida y salud mental, siendo prácticas actuales y expresiones artísticas de juventudes en territorios donde no hay fácil acceso o espacios suficientes, ni actividades o prácticas culturales ni terapéuticas en general, lo cual es muy usual en nuestro país y nuestro territorio tolimense.


Gracias a las experiencias vividas en mi infancia con clases de manualidades en las vacaciones y luego en Bogotá asistiendo a algunos amigos artistas en sus murales, me di cuenta que también tenía cierta facilidad para pintar, sin embargo, no había tenido la oportunidad de aprender y explorar de manera más consistente la creación de imágenes. Así pues, comienzo a buscar posibilidades para formalizar mis experiencias personales y profesionales, y encuentro arte terapia como disciplina unificadora de todas mis vocaciones, mis versiones y posibilidades creadoras; tuve la oportunidad de formarme más en técnicas de dibujo y pintura, las cuales son mis herramientas más íntimas y personales para crear actualmente.


Hoy, soy miembro y docente de la asociación colombiana de arte terapia ar.TE, disfruto mucho como artista y arte terapeuta mis procesos personales de creación de imágenes. Me encanta dibujar con lápices y explorar infinitas posibilidades de usar el color a través de la pintura con acrílicos y acuarelas, también la creación de objetos con hilos, telas, materiales reciclados, arcilla, etc. Desde hace más de 10 años he ido aprendiendo diferentes técnicas y he estado explorando mis posibilidades gráficas y simbólicas con objetivos terapéuticos, lo cual me resulta realmente gratificante y útil para mi bienestar psíquico y emocional. Me apasiona el canto y el baile, los libros, el muralismo, el arte urbano y sus impactos colectivos y comunitarios como técnicas de gran formato y amplio alcance; me considero una constante aprendiz de estas posibilidades creativas también.



El arte está relacionado con la terapia emocional, mental o psicológica…


Creo que el arte tiene un componente terapéutico relacionado con habitar el momento presente y encontrarse con la capacidad creadora personal al sumergir el ser en otros estados de conciencia, en otros espacios y tiempos; esto puede ocurrir debido a un “desenganche del discurso interno yoico”. Cuando uno está concentrado creando alguna imagen, fluyendo con el ritmo de la respiración, con las diversas posibilidades motrices y plásticas, ese discurso interno yoico baja volumen y pasa a otros planos, y justo ese momento de creación flexible resulta ser un descanso para el Yo instalado, que todo el tiempo habla, pesa, juzga y hace ruido.


Dejar de identificarnos, reforzar y narrar constantemente nuestras percepciones de nuestra existencia, se siente bien; dedicarse por unos momentos solamente a crear y simplemente sentir y ser, es beneficioso para nuestra salud humana integral.


También podemos encontrar, por ejemplo, la catarsis, la sublimación y la simbolización como algunos elementos significativos en estos procesos creativos y terapéuticos, los cuales permiten la salida, la materialización del contenido psíquico y emocional, para procesarlo, gestionarlo de maneras saludables y constructivas.


Además, el lenguaje pictórico funciona como vía alterna a la verbalización. Hay tanto de la experiencia humana que se escapa de las palabras, los conceptos y la razón, que no siempre podemos hablar de lo que nos sucede en nuestro interior, pero sí que podemos hacer representaciones gráficas abstractas o figurativas para dar forma a nuestros sentires y experiencias personales.


Con el arte podemos identificarnos los unos a los otros como especie humana, podemos sentir emociones, podemos transportarnos a mundos alternos, podemos alterar nuestros estados de consciencia y ampliar nuestras visiones, podemos habitar nuestros cuerpos, podemos comunicarnos, en fin, darnos cuenta que estamos vivos y podemos crear la realidad que deseamos, o vivenciarla así sea de una manera representada o simbólica.


Imagen: suministrada por María Paula Bahamón


¿Cuál es la diferencia entre hacer/recibir clases de arte y practicar arte terapia desde la psicología?


El encuadre arte terapéutico se distingue del bienestar de ir a una clase de arte en que, éste tiene una metodología clara con momentos puntuales, que van desde, por ejemplo, la identificación de las características poblacionales, de las necesidades de las personas con las que vas a trabajar según dichas características, para así diseñar una intervención con objetivos terapéuticos específicos; así mismo elegir materiales y actividades orientados hacia el alcance de dichos objetivos. El espacio arte terapéutico debe ser estructurado por momentos de motivación, producción y cierre, no es solamente pintar o explorar “porque sí” o para hacer sólo cosas bonitas y sentirnos bien por estar ocupados o distraídos.


La diferencia del arte terapia es que no se enseña la técnica solamente con el objetivo que la gente la aprenda, sí hay componentes educativos, pedagógicos, pero lo importante es empoderar al participante en su proceso creativo, que se dé la oportunidad de explorar y jugar. No vamos a medir, a cuantificar lo que las personas producen, ni a valorar las creaciones por su estética o belleza, ni corregir el uso de la técnica (a no ser que sea deseo del participante y lo solicite). Tampoco se hacen interpretaciones ni diagnósticos tradicionales a partir de las creaciones realizadas, es el propio participante quien solamente podrá darle un significado a su proceso arte terapéutico.



El rol del arte terapeuta es de acompañamiento. La arte terapia está fundamentada desde la psicología humanista y psicoanalítica, las artes plásticas y audiovisuales; yo, por ejemplo, tengo un enfoque ecléctico, también hago uso de perspectivas mindfulness, humanistas, cognitivo conductual, psicodinámica junguiana y enfoque de género, entre otras miradas donde sostengo mi trabajo, para alcanzar los objetivos de la intervención con las personas o grupos diversos con los que estoy trabajando.




¿Qué papel juega la creatividad en los procesos de arte terapia?


Desde diferentes aproximaciones teóricas la creatividad puede verse como aquella capacidad para hacer emerger “algo”, para crear, para que exista algo nuevo o reconfigurado, sin embargo, es una capacidad humana innata que no se puede medir, ubicar exactamente o cuantificar, es ilimitada y se manifiesta en la vida humana de diversas maneras y posibilidades constantemente.


También, me identifico mucho con esta mirada humanista que toma en cuenta la creatividad como un sinónimo de salud, de plenitud humana y realización personal, pues creo que ser creativos es nuestra verdadera esencia humana y cuando no nos consideramos creativos o tenemos bloqueos para crear, para explorar y jugar en nuestra vida cotidiana, pueden detonarse estados de enfermedades o ausencia de salud en las personas.


Así que bueno, en los discursos cotidianos no se acostumbra a valorar la vida de todos los seres humanos como potenciales creadores, y tampoco se nos enseña abordando nuestras dimensiones humanas múltiples, cómo ser creativos, cómo ser creadores, cómo estar empoderados, cómo usar nuestro poder creador diverso. Al perder o no ser conscientes de dicho poder creador, nuestro valor personal se distorsiona y se pueden desencadenar estos estados enfermos, patologías o situaciones de riesgo, como lo comentaba anteriormente.


Es entonces cómo desde la participación en procesos arte terapéuticos, artísticos y creativos, las personas podemos retornar a nuestro estado natural e innato como creadores, podemos darnos cuenta y reafirmar, fortalecer dicha capacidad, podemos disfrutar de nuestras creaciones, podemos ejercitar nuestra capacidad creadora, moldearla, como en un gimnasio, para luego gozar de este musculo creativo firme y eficaz en nuestro diario vivir, como en la resolución de problemas, por ejemplo.


El sujeto creador (las personas, nosotros los humanos creadores del día a día, de nuestra vida y nuestro entorno) puede verse como un ser creativo cuando es capaz de transformar y transformarse, cuando es capaz de flexibilizarse cuando las circunstancias viran, cuando puede ser recursivo y aprovechar, resolver conflictos o retos con los materiales que tiene en el momento y el espacio que habita. Cuando puede cambiar hábitos y modos de hacer y ser.

Un sujeto creativo es aquel que puede moverse y mirar desde diferentes ángulos, no solamente desde el suyo o desde el lugar más rígido, estable o acostumbrado. Las personas creativas (todas en realidad) son aquellas que pueden tener flexibilidad en su pensamiento, reestructurar sus creencias, actualizarlas, y tener fluidez de ideas para aportar a sí mismos, a los demás y sus entonos.


Ser creativos es una conducta, es una actitud, es una herramienta para vivir de manera digna, saludable, empoderada y también es un resultado, que se manifiesta en las creaciones materializadas.


Me gusta esta mirada que plantea que los individuos que viven de forma creadora sienten que la vida es digna de ser vivida, mientras que los que no pueden hacerlo dudan del valor de vivir. Y la creatividad ha sido también condicionada o clasificada como una capacidad de unos pocos “creativos, locos, intrépidos, rebeldes o artistas con dones o talentos divinos” cuando en realidad el talento sin el trabajo, sin la educación, sin la constancia, sin la exploración y la ejercitación, se disuelve o no se aprovecha realmente en toda su capacidad. El papel del entorno, del ambiente es fundamental para desarrollar nuestra capacidad creadora humana, así que también resulta ser un acto de resistencia social.


Desde la arte terapia se acerca el arte, se acerca la capacidad creadora, los materiales plásticos y audiovisuales, se acerca la salud mental a todas las personas con sus diversas y únicas características y circunstancias de vida, para ofrecer mejores posibilidades de autoconocimiento, despliegue creativo, calidad de vida y salud.


¿Cómo ha realizado su trabajo de arte terapia y en qué consiste?


En la búsqueda de una mirada particular de la psicología encuentro el enfoque social, comunitario y una perspectiva educativa que me apasiona.


La arte terapia no es solamente mi única metodología o encuadre profesional, creo que es como mi mirada, mi sustento argumentativo, mis gafas, mi estilo de vida, es desde donde trato de deconstruirme, crearme y actualizarme todos los días. Procuro aplicarla en todos los espacios profesionales y creativos donde me desenvuelvo, así no sea de manera literal o formal.


Desde la formulación de proyectos comunitarios, o institucionales por ejemplo y la ejecución de los mismos, puedo basarlos en planteamientos y metodologías arte terapéuticas así no se realicen espacios arte terapéuticos con su encuadre, sus ritmos, tiempos y dinámicas. Pero si en lo posible, desde un discurso constante y firme estructurado con elementos e ideas como las que aquí comparto.


También llevo un par de años creándome como docente y compartiendo con estudiantes sobre estas maravillas del arte terapia, es una labor que me resulta apasionante y le da mucho sentido a mis estudios, actividades y esfuerzos.


De igual manera, atiendo clientes en consultas individuales de manera privada, presencial y online, así como puedo trabajar como tallerista en un dispositivo grupal o institucional.

Cómo psicóloga también me paro desde arte terapia y la mirada mindfullnes en mis intervenciones.


Y también cultivo mi identidad como arte terapeuta, explorando mis posibilidades artísticas constantemente a través de la ilustración, la pintura, el canto, y en el aprendizaje de diversas técnicas. Me gustaría mucho aprender técnicas audiovisuales, tengo mucho que aprender de tantas posibilidades creativas que existen.


Imágenes: suministradas por María Paula Bahamón


¿Cómo se da el proceso de aplicación del arte terapia con las personas?


Arte terapia se trata de crear imágenes con herramientas plásticas y audiovisuales con el fin de apoyar procesamientos de información psíquica y vital, tales como el autoconocimiento, la gestión emocional, las maneras de habitar el cuerpo, la educación en general, etc. Arte terapia puede ser aplicada en muchos campos de muchas maneras, para diversos objetivos.

Se trabaja como una vía alterna a la verbalización tradicional para exteriorizar o integrar elementos de la experiencia humana que tal vez no se pueden verbalizar fácilmente, sin embargo, no es excluyente a este proceso y se estimula la verbalización de acuerdo al ritmo de los participantes.


En muchas ocasiones esa experiencia de verbalización puede resultar amenazante, intensa, amorfa y profunda, tal vez al inicio no se ha identificado del todo el sentir, o es una experiencia dolorosa y traumática lo que impide ponerla en palabras, incluso experiencias que quedan encriptadas en el inconsciente y que solo a partir de generar estos espacios es que las personas pueden acceder a ellas en un espacio seguro y procesarlas de manera saludable.


Aquí se le da importancia al componente manual que en nuestros tiempos resulta ser bastante terapéutico, el hecho de desconectarnos de los dispositivos móviles y retomar estos rituales con los movimientos o repeticiones que tiene la actividad manual o artesanal, permite encontrar una conexión con uno mismo a través de los sentidos más allá del discurso yoico, en cuanto a sensaciones, texturas o colores; ese momento creativo artesanal implica ciertos ritmos de respiración, incluso meditativa, cuando se hace tejido o se borda, por ejemplo.


Se trata de encontrar una vía al autoconocimiento, a conectar con los demás en un espacio grupal, se trata de conectar con el cuerpo y la mente inconsciente también, de volver a sentir cosas que en el día a día no están conscientes o permitidas por el ritmo de vida. Es clave materializar el contenido psíquico que es intangible y que está en nuestras cabezas, en nuestro cuerpo y que tiene sus dinámicas, sus velocidades, sus intensidades, sus pesos y cuando logramos exteriorizarlo, simbolizarlo y procesarlo podemos encontrarnos algo más livianos, más ligeros, saludables y soberanos.


¿Cómo ha aplicado la arte terapia a su vida cotidiana?


Arte terapia es mi estilo de vida, procuro encontrar metáforas en mis experiencias, jugar y explorar con materiales plásticos y artísticos, generar espacios de simbolización y autocuidado con perseverancia para crear imágenes personales, obras, dibujos con lápices, acuarelas, acrílicos y más posibilidades, que apoyen el procesamiento de mi vida y mis retos psíquicos y emocionales.


Como compañera y madre que soy (tengo un hijo de 6 años y vivo en pareja), así como creadora, docente, terapeuta y profesional de la salud me resulta fundamental tener estos espacios de cuidado personal, de recarga, para observarme a mí misma, reconocerme y crearme. También encuentro muy interesante el proceso de aprendizaje y mejoramiento de técnicas artísticas, darse cuenta de lo que una puede crear y mejorar con la dedicación, es una gran motivación y metáfora para replicar dichos procesos en las diversas dinámicas del día a día.


¿Cómo ha desarrollado la relación del arte terapia con la gestión cultural?


Con la gestión cultural que hago y disfruto mucho, he generado espacios de aprendizajes para compartir contenidos pedagógicos, psicoeducativos y de creación artísticocultural; me encanta compartir con otros artistas que nos enseñan cosas.

Procuro hacer estos espacios bajo el manto del arte como herramienta de transformación social y salud mental. Construyo las intervenciones desde esta perspectiva y resalto la importancia de la psicología donde actualmente podemos encontrar opciones diversas, como las terapias expresivas: el psicodrama, la musicoterapia, biodanza, arte terapia, etc.


La mayoría de los proyectos de gestión cultural que he desarrollado, han sido desde el arte urbano, me apasiona el impacto visual del gran formato, el impacto comunitario, terapéutico y comunicativo que puede ofrecer un mural, siendo una herramienta de acceso a masas, desde la persona que está al lado del creador, el propio creador hasta los transeúntes quienes tienen contacto con la obra; éste es un formato que permite creaciones sociales y colectivas con componentes terapéuticos, y este elemento me resulta bastante interesante y útil en nuestros tiempos de tanta inequidad social y retos para vivenciar la salud y el arte como derechos y bienes comunes.


¿Qué proyectos surgen a partir del trabajo con la arte terapia?


Hace dos años largos me convertí en docente, soy miembro de la Asociación Colombiana de Arte terapia, que ha sido un paso interesante dado en este último tiempo. En Colombia no hay muchas instituciones educativas formales que ofrezcan cursos o posgrados de formación en arte terapia, la asociación si ofrece uno y también la Universidad Piloto de Colombia ofrece un diplomado de Introducción al Arte Terapia del cual soy también docente y lo disfruto mucho.


Arte terapia es una disciplina que lleva más de 10 años abriéndose camino en nuestro país, y hasta ahora las instituciones educativas y demás, están dándose cuenta y considerándola como una necesidad educativa en Colombia.


También trabajo con clientes privados, tengo un espacio creativo psicoterapéutico que he llamado “SanaMente” en el cañón del Combeima, donde también vivo en Ibagué; allí he querido aprovechar el espacio para estimular la conciencia sobre lo que nos ofrece la naturaleza y desconocemos. La naturaleza también es saludable, es terapéutica y artística sin duda. Allí hago eventos y talleres grupales al aire libre y me inspiro todos los días para mis creaciones personales.



¿Qué actividades ha desarrollado en torno a este tema y cómo los ha hecho?


A lo largo de mi camino como gestora cultural he apoyado festivales de hip hop, encuentros de arte urbano y muralismo. Con el colectivo La Eskina del Barrio sacamos adelante el primer festival “Ármate de arte” hace más de 12 años. Hemos realizado proyectos con instituciones públicas como Vibra el arte por la vida, Ibagué con Sentido, y una versión del SurFest que vino de Bogotá.


Con el colectivo Gamba junto a la Comisión de la Verdad sacamos la primera edición del Encuentro “RompeMuros” en 2019 y también hemos realizado otras versiones del mencionado Surfest que es una iniciativa del artista Bogotano Kno Delix, quien es un gran gestor con una mirada grafitera y del arte urbano, en el tour de su festival quiso incluir a Ibagué en 2018 y 2019, ahí venían un montón de artistas internacionales y en el marco de esa actividad se hicieron intervenciones de gran formato por la ciudad.

En el 2022 invité a Tonra gran muralista manizalita, quien dictó un taller de pintura creativa para la creación de imágenes y enseñó cuestiones de técnica y color, en mi espacio SanaMente en el cañón.


Participé a finales del año 2022 en un proyecto de la Universidad Cooperativa de Colombia y el ICBF, un diplomado nacional sobre autocuidado para agentes educativos cuidadores de los niños asistentes a los programas del ICBF.


Y “Haciendo camino” también a finales del 2022 con Ruge: artista, grafitera y gestora de la cuidad, también parte del colectivo Gamba, nos juntamos para ésta acción con enfoque de género a la que se invitaron artistas del grafiti y el arte urbano de varias ciudades como Cali, Manizales y Melgar para compartir y generar espacios creativos entre mujeres, así como simbolizar y procesar información de experiencias femeninas en espacios personales, creativos y de desarrollo artístico en la calle.


¿Qué le ofrece la arte terapia a las comunidades en general cuando se da su aplicación?


Se considera una comunidad como la sumatoria de individualidades, es como la juntanza de varios individuos creando desde sus posibilidades personales para la colectividad. Los beneficios que puede experimentar un individuo pueden ser replicados y compartidos con quienes le rodean.


En el espacio de creación colectiva surge un engranaje que puede reflejar las dinámicas comunitarias del día a día, se evidencian estilos de comunicación, surgen líderes, surgen roles de acuerdo a capacidades y recursos y se ejercita esta capacidad para la resolución de problemas, necesaria para vivir en comunidad y resistir con resiliencia y dignidad en los territorios colombianos, por ejemplo.


Los espacios de creación colectiva se convierten en terapéuticos en la medida que generen bienestar comunitario, espacios de aprendizaje, de compartir humanidad, de simbolización, de respeto y comunicación asertiva, de reivindicación, de manifestación, etc. Donde distintas personas puedan tener acceso y satisfacer sus diversas necesidades, de creatividad, de ocio, de participación en actividades de juego, de exploración artística o de apoyo, tal vez desde procesos barriales, institucionales, hospitalarios, educativos, privados, naturales o con enfoques de género.


La idea con esa gestión es invitar a todas las personas, a “la gente del común” y a las instituciones a abrir espacios que ofrezcan la oportunidad de compartir con otro similar, de encontrarse simultáneamente consigo mismo y con su potencial creador, de poder disfrutar todos los beneficios de las prácticas artísticas, de jugar, pues el juego no es solo algo de niños, sino el modo por excelencia para la exploración humana, vinculación y conocimiento; es darse la oportunidad de conectarse con el presente de forma divertida, interesante, con colores, con estimulación sensorial, mientras suceden procesamientos internos de cada participante y se construye en colectividad.


¿Cómo se dio el trabajo con la Comisión de la Verdad en la entrega del Informe Final?


Con la Comisión de la Verdad nos conocimos en el 2019, donde formulé junto a compañeros del colectivo Gamba, un proyecto para apoyar procesos de verdad, donde se manifestaron experiencias de lideresas, mujeres víctimas de la violencia del departamento del Tolima con quienes trabajaba la comisión. Con ellas se realizó un taller de arte terapia donde se crearon unos fanzines, donde relataban, dibujaban algunas de sus experiencias en el conflicto armado.


La segunda fase de este proyecto fue la realización del mencionado encuentro “RompeMuros”, se creó un mural colectivo con varios artistas locales, nacionales e internacionales, donde se plasmaron perspectivas tomadas por éstos artistas a partir de dichos testimonios de las mujeres participantes en el taller de arte terapia y demás información compartida por parte de la comisión, con el fin de visibilizar en territorios urbanos la realidad y las vivencias, las verdades de las víctimas del conflicto armado en las zonas rurales del Tolima.


Posteriormente, en el año 2022 fui invitada por la comisión a apoyar la entrega del Informe Final, tuve la oportunidad de generar un espacio arte terapéutico, interviniendo una celda del Museo Panóptico con un mural colectivo en donde las víctimas que trabajaron procesos de la comisión, plasmaron sus sentires y pensamientos a partir de sus ideas y experiencias personales en el conflicto armado del Tolima.


Esa experiencia fue muy significativa para mí, porque a partir de una vinculación institucional pude abrir un espacio formal como lo es un museo, para que personas “del común” pudieran intervenirlo con sus creaciones. Esta celda se convirtió en un espacio para crear a partir de la expresión espontánea, a partir del procesamiento y la reparación simbólica sobre experiencias del conflicto en comunidad, pues es un mural colectivo aún expuesto en el Panóptico, donde víctimas de todo el departamento e incluso desplazados desde otras partes de Colombia, dejaron su huella para la no repetición, plasmaron sus recuerdos, sus símbolos, sus sentires más íntimos y crearon una gran pieza de valor emocional y pictórico en conjunto, muchos de ellos sin conocerse incluso, ni conocer sus historias ni sus retos como víctimas, que los unen como Colombianos y seres humanos con potenciales creadores y reparadores.


¿Qué espacio hay en Ibagué para desarrollar la práctica de arte terapia y dónde se pueden encontrar?


Mi espacio se llama SanaMente, está ubicado en el km 10 de Pastales en la vía cañón del Combeima, en la finca La Esmeralda. Aquí atiendo clientes privados y ofrezco talleres grupales, además nos estamos organizando para ofrecer actividades naturales como avistamiento de aves y acercamientos a la escalada y el montañismo.

Queremos junto a mi familia, apoyar la generación de una perspectiva diferente del cañón del combeima, que sea reconocido no solamente por sus posibilidades turísticas y gastronómicas sino también reconocido como un lugar de bienestar y naturaleza en nuestra ciudad.


Ahora también está “Ciclos café terapéutico” ubicado en el barrio la Granja, es un lugar que me encanta y me parece muy importante en nuestra ciudad, allí manejan una mirada integral de la psicología y las diversas posibilidades terapéuticas, también ofrecen espacios artísticos en su programación.


Ojalá tuviéramos más centros culturales y de salud mental, donde haya más oferta de arte terapia en la ciudad, al alcance de todos los ibaguereños, ese es un sueño.


Para más información y contacto sobre María Paula Bahamón, te invitamos a visitar sus redes sociales:


Perfil en Instagram IG: @arterapiampb

Correo Electrónico: arterapiampb@gmail.com


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